sábado, 9 de julio de 2011

El acecho del monstruo.

En busca del más mínimo desvío de la voluntad, el monstruo de humo espera pacientemente el momento de hacerme sucumbir, ante esa suave, deliciosa, y ardiente caricia que regocija mi espíritu y exprime mi diafragma; oh dulce y sublime sabor a remordimiento y promesas rotas que me hacen recordar la fragilidad del corazón del hombre y su falta de huevos...


miércoles, 6 de julio de 2011

Dime lo que escuchas, y te diré quién eres.

Hablemos de música. 

Todas las culturas conocidas han desarrollado su propia música, pero sólo algunos lenguajes tienen una palabra específica para ella. En la cultura occidental los diccionarios suelen definir la música como un arte que trata de la combinación de sonidos en un espacio de tiempo con el fin de producir un artificio que posea belleza o atractivo, que siga algún tipo de lógica interna y muestre una estructura inteligible, además de requerir un talento especial por parte de su creador. Resulta claro que la música no es fácil de definir, aunque históricamente la mayoría de las personas han reconocido el concepto de la música y acordado si un sonido determinado es o no musical. La música tiene diferentes funciones, y en algunas sociedades ciertos sucesos serían inconcebibles sin ella. Un estudio correcto de la música debería contemplar no sólo el sonido musical en sí mismo, sino también los conceptos que llevan a su existencia, con sus formas y funciones particulares en cada cultura y con la conducta humana que lo produce.

Un fenómeno muy curioso que acontece en nuestra sociedad, es el hecho de "catalogar" a los grupos sociales (o a los individuos en particular) por el tipo de música que escuchan. Así, el simple hecho de escuchar música norteña te convierte en pinche ranchero, si escuchas hip-hop eres el cholo y el heavy es exclusivo para satánicos o drogadictos. El gusto particular se ha convertido en el entronque en el camino entre "lo que es nice y lo naco" (por Dios ¿al menos sabe la gente lo que esa palabra significa?). La cultura musical va más allá de cualquier estereotipo. Representa (a mi forma de ver) una de las muchas maneras en que el ser humano proyecta su forma de pensar o sentir. Aunque no se puede negar que las personas son influenciables (por cualquier medio), y la mayoría de las veces carecen de una propia personalidad que les permita definirse a si mismos. Y eso influye también en lo que escuchan. 

Pero como dijo una vez un familiar: "Música es música". Si te gusta, pues escúchala y deja de estar chingando...


Instintos naturales.

Me recuesto sobre el sillón de mi sala, cierro los ojos y empiezo a recordar. La oscuridad en la habitación me hunde hasta el rincón más profundo de mi ser. El silencio es tal que puedo percibir cada detalle de mis pensamientos y empiezo a perder la noción del tiempo y el espacio. Todo se vuelve confuso, ya no soy capaz de distinguir si aún estoy despierto. Hay una cegadora luz al fondo del túnel; oigo voces que me llaman, están por todas partes. El túnel no parece tener fin, se vuelven inútiles mis esfuerzos de seguir corriendo hacia la salida. De pronto, todo se desvanece.

Me encuentro en un pequeño granero, en las orillas de una vieja carretera desierta. No recuerdo haber estado ahí antes, pero por alguna razón me parece familiar el lugar. Se siente denso el ambiente, el hedor es nauseabundo y la vista es escalofriante. En el suelo hay todo tipo de utencilios. Hay un rastro de sangre que va desde el centro del cuarto hasta una escaleras que conducen a un sótano. Voy siguiendolo, entro en el. Hay alguien ahí, parado de espaldas hacia mi. No lo distingo, esta muy oscuro. Me acerco lentamente. Estoy parado justo detras de él; un enorme escalofrío recorre todo mi cuerpo. Estoy helado y en shock. El simplemente voltea y me dice -No te preocupes, ya lo hice por ti-.

Estoy frente a un espejo de cuerpo entero, tengo en mis manos una vieja hoz oxidada y mellada llena de sangre. Detrás de mi sobre una mesa, yace despedazado el cuerpo inerte de un hombre sin rostro. No sabía quién era ni que tenía que ver conmigo, pero no me importaba. Me siento lleno de ira y rencor. Se me hace injusto que muchos ocupen un lugar en el mundo que no saben aprovechar. Si no saben vivir merecen morir...

Abro los ojos; estoy en mi sala. Mi pulso es mas rápido igual que mi respiración; me siento mareado y confundido. Permanece el silencio. Todo se ha ido, las voces, el túnel, el granero en medio de la carretera, pero aún puedo percibir ese olor insoportable de muerte y podredumbre.
¿Cómo estar seguro que lo que ocurrió fue tan sólo un macabro sueño?

A veces me da miedo pensar en matar, otras veces no tanto...