Dolor de cabeza. Se me dificulta despegar los párpados, se sienten pesados y adoloridos. Un sonido de acordes de guitarra suena tan estruendoso como el concierto mismo directo a mis oídos: la alarma del teléfono. Molesto lo golpeo en un intento fallido de silenciarlo, se cae y se estropea. Perfecto! Logro incorporarme. Levanto ligeramente las oscuras cortinas de mi habitación.
La claridad del día golpea súbitamente mis ojos que aún no acaban de empezar a funcionar correctamente. El silencio que abunda en el exterior me provocan cierta curiosidad macabra. ¿Acaso soy el único despierto por aquí a las 11:37 am? Bajo las escaleras poniéndome la primer camisa que encontré a mi paso. Huele a café. En la cocina está encendida la cafetera con la jarra a un tercio de su capacidad. ¿La pondía "ella"?-pensé- Me sirvo una taza. Me dirijo hasta afuera.
Una niebla poco densa cubre la calle hasta donde me alcanza la vista y se pierde el horizonte. Camino unos cuantos pasos mientras bebo de mi taza ya algo tibia. Tengo ese extraño sentimiento que tiene uno a veces cuando sabe que algo pasa, pero no sabe que... Sigo sin encontrar un alma a mi alrededor. Una corriente de aire arremete contra el frente de mi casa golpeando la puerta. Desconcertado aún, decido volver adentro. El reloj sobre la mesa del espejo marca las 11:05 am. ¿No eran las 11:37 cuando vi por última vez el horario? El olor a café se mantiene, pero esta vez se ha intensificado. Resgreso sobre mis pasos hacia la cocina. La cafetera encendida alberga una jarra con café a tres cuartos. ¡Me serví café cuando solo quedaba poco más de una taza! -pensé- ¿Acaso me estoy volviendo loco?-¿Y dónde está "ella"?-
Empiezo a sentir un fuerte dolor de cabeza. La luz se atenúa mientras comienzo dejar de percibir los únicos sonidos desde el momento en que desperté: mis pensamientos. Puedo sentir como disminuye el ritmo de mi respiración casi hasta detenerse. Siento frío. Esoty en calma. Por primera vez en mucho tiempo siento paz en mi corazón. Caray! ahí está... mi corazón. De pronto un toque suave y tibio comienza a recorrer mi espalda hasta mi nuca. Después mi brazo. Tras un momento de "trance" me percato que estoy recostado en mi cama, con un fuerte dolor de cabeza y el sonido de la alarma de mi teléfono tan irritante como siempre. Hago callar la "guitarra". Ahí estás. Tan hermosa como siempre. Preguntas -¿que tienes? -Nada.- respondo con un dejo de tristeza. -Por un momento creí haber despertado...

No hay comentarios:
Publicar un comentario